¿Ha manejado un arma de fuego? ¿Ha visitado alguna vez un polígono?

Katherine Bogantes. Estudiante de Periodismo de la Universidad Latina.  

Las armas de fuego son peligrosas por ser letales desde su diseño. Su objetivo principal es defender y matar; sin embargo, hay quienes viven esto desde otra perspectiva y aprovechan al máximo su uso.

Actualmente, en Costa Rica hay 22 polígonos inscritos en la Dirección General de Armamento del Ministerio de Seguridad Pública (MSP), para uso público.Existen cuatro tipos: polígonos abiertos, que como su nombre lo indica, son al aire libre; los campos de tiro cerrados que se pueden encontrar en zonas urbanas; de tiro a reacción y para el tiro con platillo.  

Cada tres años los campos de tiro tienen que renovar el permiso que adquieren para seguir con el negocio; pero, hay inspecciones periódicas por parte de la Unidad de operaciones del MSP, quienes se encargan de realizar los exámenes para el permiso de portación de armas que se realizan en los mismos polígonos.  

Raúl Carvajal, jefe de la Dirección General de Armamento, comenta que la mayoría de las veces que se suspenden polígonos se debe al acceso, ya que son lugares muy retirados y se tiene que asegurar que ingrese una unidad de rescate sin ningún problema por alguna emergencia, y la generalidad de casos tienen dificultades con la vía de ingreso.  

Carvajal explica qué sucede en caso de que exista un polígono que no esté inscrito: Visitar un polígono por primera vez puede transmitir un poco de tensión y adrenalina al mismo tiempo. El tocar un arma aún más.    

Polígono de Tiro 38 Especial

El Polígono de Tiro 38 Especial se encuentra ubicado en Los Sitios de Moravia, en un lugar algo alejado debido a que es una razón de seguridad que el Ministerio de Seguridad Pública exige.

Los polígonos a cielo abierto deben estar en un lugar donde la topografía y el relieve eviten la mayor cantidad de accidentes que se puedan presentar. Por ejemplo, en caso de que un disparo vaya en mala dirección, la bala golpearía rocas o quedaría en tierra.

El Polígono 38 Especial posee 11 canchas de tiro y es de los más grandes del país. Lleva 14 años de estar funcionando y hace aproximadamente un año Erick Villalba lo compró y se convirtió en el nuevo propietario.

La persona que ingresa a cualquier campo de tiro, debe presentar su cédula de identidad, así como la matrícula del arma que va a utilizar y el permiso de portación de armas, y si solo quiere saber qué es disparar, también puede acercarse.

Este negocio renta el polígono a ¢10.000 y si usted no tiene un arma, también se le alquila al mismo precio; inclusive, tiene venta de municiones; además, se ofrecen accesorios como ropa, cargadores, fundas, entre otros.

Algunos de los accesorios a la venta en el Polígono 38 Especial.

También, se imparten capacitaciones para un manejo adecuado de armas, y en temas económicos, es la actividad que genera más ingresos: “como todo negocio existen temporadas buenas y malas, pero sin lugar a duda, el porcentaje de mayor ingresos para este polígono depende del tema de capacitación”, comentó el propietario.

 “Todos los días en Costa Rica se entrenan personas que deciden comprar un arma de fuego, entonces, para llevar a cabo ese proceso de obtener un permiso de portación, tienen que acercarse a un polígono, buscar algún un tipo de instructor que les de la capacitacion necesaria, ya sea técnica o práctica y que puedan aplicar los exámenes de forma positiva”, añadió Erick Villalba.

En temas de seguridad el MSP es muy estricto. Exige que el campo de tiro abierto se encuentre en una zona aislada, que tenga una adecuada rotulación; así mismo, las personas que ingresen al lugar donde se dispara deben utilizar orejeras, lentes, descargar el arma en una zona segura y demás normas exigidas.

En el Polígono 38 Especial ningún usuario ha sufrido un accidente. Villalba aseveró que nadie que no tenga conocimientos de armas va a estar solo. En tanto, el cliente manifieste su desconocimiento, se le asignará una persona que trabaja en el polígono, quien va a estar controlando todas las medidas de seguridad.

El 38 Especial cuenta con cuatro personas disponibles permanentemente para asistir a los clientes, y en caso de una actividad especial, se contratan seis ayudantes. Al ubicarse en la Gran Área Metropolitana (GAM), este establecimiento recibe visitas de instituciones como la Fuerza Pública, Poder Judicial, Instituto Nacional de Seguros (INS), Instituto Costarricense de Electricidad (ICE); igualmente, empresas de seguridad como K-9, Securitas, Proval, entre otros, manifestó Villalba.

Pero, ¿Qué otros tipos de clientes recibe un comercio de estos? Villalba afirmó que asisten portadores legales e inscritos que desean entrenarse; personas que tienen dudas en obtener o no una pistola; estudiantes de universidades que estudian criminología y reciben cursos de balística, ciencias forenses; y otros. Al mes visitan alrededor de 500 personas.

Sin embargo, es una actividad algo costosa. Adquirir un arma de fuego normal, por ejemplo, una glock compacta 9mm ronda los ¢500.000, y el que tiene acceso a comprarla, también puede pagar el polígono y comprar municiones. A la hora de hacer cálculos, parte de la población no tiene la oportunidad de acceder a algo así.

“Las armas de fuego son de alguna manera un objeto de defensa, pero se vuelve una pasión. El tema de las armas es muy interesante, y a lo largo de los años en la sociedad ha estado inmerso. Ha generado debates a nivel mundial, polémica, maldad, pero ha generado la posibilidad a muchas personas de salvarse, y esa pasión, todo lo que genera eso, deja de lado el dinero”, opinó Erick Villalba. Club de Tiro Rancho Arizona

El Club de Tiro Rancho Arizona es otro polígono abierto ubicado en Santo Tomás de Santo Domingo de Heredia. Lo creó Alejandro Tenorio en 1995, cuando fue víctima de un asalto, hecho que lo motivó a aprender a defenderse y a enseñarle a los demás.

“Cuando abrí el polígono me dijeron que estaba loco. Después de que me asaltaron yo dije: me voy a armar y descubrí que los que decían que sabían no sabían nada, entonces me entrené solo”, explicó Alejandro Tenorio.

Al principio el negocio no producía nada, de hecho, el otro trabajo de Tenorio ayudaba con los gastos. En un promedio de cinco años solo dejó pérdidas, no obstante, no lo abandonó porque como el mismo se dice: “era un fiebre”.

En este caso, Rancho Arizona no alquila armas sino que maneja un sistema de que la persona que ingresa debe pagar ¢10.000, vaya a disparar o no. Además, este polígono cuenta con siete canchas de tiro.

Alumnos del curso de seguridad para principiantes. (Foto: Facebook Club de Tiro Rancho Arizona)

Eso sí, se imparten clases de tiro en donde se incluye el material necesario. Según Tenorio, quien se especializa junto a su hijo en clases a novatos, la lección más importante es la primera que se recibe.

Las medidas de seguridad que se acatan son las que exige el MSP, además, “si alguien viene con malos hábitos, aquí yo soy como un policía y si alguien no me gusta y pone en riesgo la seguridad propia o la de los demás, yo tengo el derecho de sacarlo”, afirmó el propietario.  

En relación con un accidente, solo un cliente sufrió un disparo en la pierna, y según afirma Tenorio, se trató de una persona que practicaba desde hace años ésta actividad y con mucha experiencia.

Tenorio mencionó que “el alquiler de canchas de tiro genera más, porque muchos clientes son compañías de seguridad o custodios de bienes o individuos”. En un promedio, reciben entre 400 y 500 personas al mes.  

Por último, Alejandro Tenorio expresó: “los crímenes no los producen las armas, son los delicuentes y los delicuentes no utilizan armas legales, ellos usan ilegales y no cumplen ninguna ley. Entonces, desarmar al ciudadano honesto es una excusa para el control, no es para combatir la delincuencia”.

La Compañía Asesora de Seguridad (COASE) tiene una gran diferencia con los otros polígonos: es cerrado. Se ubica en medio de la ciudad, en San Franciso de Dos Ríos; tiene 18 años funcionando como empresa y su propietario es Alfredo Bermúdez.

Este polígono en particular solo posee una cancha de tiro, con seis líneas disponibles para disparar. Igual que en el 38 Especial, si usted no tiene arma, la puede alquilar e igualmente venden la munición.

Brinda los servicios de práctica de tiro, la prueba teórica–práctica de armas, el examen psicológico, y cursos como el básico de seguridad privada y el que más tiene demanda: guardaespaldas.

Bermúdez cuenta que económicamente hablando, se complementan las capacitaciones y los polígonos: “normalmente la gente ocupa los tres requisitos para el permiso, entonces nosotros vendemos un paquete que a las personas le queda muy cómodo a ¢60.000”.

Los clientes que reciben al mes son aproximadamente 250. La mayoría son personas desempleadas que andan haciendo los requisitos para buscar trabajo y uno que otro que practica en el polígono.

Bermúdez comentó que nunca han sufrido ningún accidente ya sea de empleados o clientes.

El tema de seguridad es algo mucho más estricto en comparación a los campos de tiro abiertos. Bermúdez comenta que en un polígono bajo techo se tienen que cumplir tres factores importantes:

  • Paredes con materiales especiales para que no vaya a salir la bala y resulte alguna persona herida alrededor, inclusive el mismo cliente con un rebote del plomo.
 

  • Una ventilación adecuada porque cuando se dispara se producen unos gases tóxicos, que sin un buen sistema de ventilación, el usuario puede consumir esos gases y provocarle daños en su salud.
 

  • Por último, contener el sonido es fundamental. La contaminación sónica que producen las armas se tratan con paredes insonoras para evitar malestar a los vecinos y los mismos trabajadores del polígono.

Los menores de edad a partir de 14 años pueden ingresar a un polígono de tiro a disparar acompañados de un adulto, y los menores de 14 años pueden ingresar pero sin tener contacto con las armas.

Los dueños de los campos de tiro opinaron lo siguiente:

En este reportaje se evidenció que existen muchísimas personas que visitan los polígonos de tiro y se mantienen en constante contacto con armas de fuego; sin embargo, sigue siendo para muchos, un tema totalmente ajeno o desconocido.

En una encuesta realizada a 50 personas, se da a conocer que el 66% nunca había tenido contacto con una pistola, y solo un individuo posee armas.